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11 oct. 2014

¿A qué no tienes huevos?


Hoy os quiero enseñar un proyecto que, para mi, tiene más huevos que los que se ven. 
El día que Gaietà (dueño de una empresa proveedora de huevos) se presentó en mi despacho para renovar su etiqueta a su producto insertando una gallina lo vi claro.... Renovar o morir. El problema era convencer a mi cliente de que por más que dibujara una dulce granja con pollitos incluidos... no iba a convencer a nadie para comprar ese producto de primera necesidad. Además que mi afán profesional me decía que tenía que echarle huevos para hacer algo muy muy ingenioso y que mínimo impactará en un lineal de hueveras. 

Me tomé un mes para incubar el encargo, recorrí supermercados para observar la competencia y finalmente me atreví a diseñarlo. Base mi idea en que era un artículo que siempre aparecía de los primeros de la lista de la compra ...y esta lista en mi menté siempre empieza con un.. ¿Qué me falta? ¿Qué no tengo ? Un día no tenía huevos! Y al decirlo solté una sonrisa.. No tengo huevos ! Por eso el mensaje de la huevera, aunque genere,literalmente, una amenazante pregunta con tono desafiante... siempre puede leerse como que, desde la empresa vendedora de huevos, nos hacen un favor recordándonos comprar su producto imprescindible en las neveras.

 Convencí a Gaietà pero me faltaba el resto de socios... y tras mi discurso y el foto montaje en Photoshop de su producto la reunión con todos fue... un monólogo de diseñadora versus una tradición empresarial y un "miedo" lógico a un cambio de imagen radical. Recuerdo que solté un "quien no arriesga no gana" y les dejé su tiempo para masticar mi ida de olla (pero con un transfondo muy racional). Se fueron de mi despacho con un: ¡bueno, nos lo pensamos y te decimos algo! Y admito que al cerrar la puerta, se cerró mi sueño de crear algo de lo que iba a estar muy orgullosa si llegaba a nacer empresarialmente.

Pasaron dos largos meses hasta que una llamada telefónica me puso una sonrisa en la boca al escuchar un... Tenemos huevos a hacerlo! Adelante!
Con ayuda de una gran profesional para maquetar sin fallos el packaging, mi amiga Montse, preparamos el diseño, lo enviamos a imprenta y en una semana nacieron los huevos!

Mi cliente tiene una fuerte tradición familiar y ahora están en momento de relevo generacional por eso al aceptar este radical cambio en su paquete les convencí de renovar también su logo para qué fuera todo más en una línea actual. 
Necesitaban presentar su nueva imagen a sus distribuidores y se lo reforzé creándoles un elemento  de merchandising adecuado. Les propuse realizar unos imanes de su marca que reproducía a la perfección el nuevo agresivo pero divertido etiquetado. 

Sin duda este ha sido un proyecto del que personalmente me siento muy orgullosa por su resultado pero más por haber conseguido defender una idea . Sé que es fuertemente arriesgado desde el punto de vista de mi cliente y desde aquí les doy las gracias por esa confianza. 

Apoyándome en el refrán que abanderaba el estilo futurista de "renovar o morir" o en el que mi adorado Warhol también siempre decía : "que hablan mal o bien pero que hablen" he conseguido ver, en la frutería de abajo, salir del cascarón una idea que salió primero de mi cabeza... Una recompensa que gusta un huevo!





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